miércoles, 5 de septiembre de 2007

Al final mañana no puedo porque van a operarme. Me van a transplantar un corazón de cabra. Sí, estoy contenta. No, no, a corazón abierto no, se lo sacan cerrado a la cabra y me lo ponen a mí, no hay necesidad alguna de abrir el corazón, solamente a mí me abren, y a la cabrita. Y, para el sábado, sí, dijeron que para el sábado seguramente voy a estar bien. Un poco rara, supongo. Imaginate. No, lo que pasa es que dijeron que de cabra era lo ideal en mi caso, por mi personalidad, si me ponían de algún animal bobo era como más de lo mismo, de cabra me haría un efecto mayor. No, estoy contenta, yo estoy bien así pero quién te dice, ahora ya creo que va a ser para mejor. En eso tenés toda la razón. Claro, la cabra está en coma, tuvo un accidente de tránsito.

viernes, 24 de agosto de 2007

Pero cómo va a comprarse algo así inútil y tan pero tan caro y grande, enorme y totalmente inútil y superfluo y tan grande que no va a entrar en el departamento, porque convengamos que vive en un departamentito. Y encima tan caro le salió, le costó un ojo de la cara. Yo digo que está loco de la cabeza, no puede ser de otra forma, pero no puedo creer que la gente sea tan tonta, la gente es tonta, es irrecuperable. Después su amiguito viene acá a insinuar que el otro tonto aquel tiene una sensibilidad que nosotros no podemos comprender, no, no, yo no lo puedo creer. Pero ellos sí se creen que son artistas, y viste lo que hacen, se creen que la vida es todo un juego y no piensan en las consecuencias. Cero sentido práctico. Todas cosas impulsivas. Yo no sé cómo es que pudieron sobrevivir hasta ahora, es realmente un montón de suerte que tienen, pero claro, es así, la suerte siempre va para las personas como estas. Y después va y se compra el coso ese gigante, inútil. Yo no sé, yo no puedo quedarme acá sin hacer nada, hablo en serio. Voy a matarlo.

domingo, 12 de agosto de 2007

Cuidado, pequeño siervo. A perro que ladra no se le miran los dientes, pequeño siervo. A perro que ladra mejor que sus siervos le tengan mucho miedo. Especial cuidado con mirarle los dientes. Ya viste lo que le pasó al ciervo siervo del perro que ladra, pequeño siervo. Ciervo quería ser perro que ladra, ciervo decía que el perro no muerde. Ciervo le metía los cuernos donde no debía, todo el tiempo. Y vos sabés lo que le pasó porque era tu propio hermano ciervo, pequeño siervo, tu propio hermanito chiquito cervatillo pobrecito lo que le pasó. Le mandaron una bandada de aves de rapiña, te enteraste porque hubo un revuelo. Así que cuidado, pequeño siervo, sabemos que andás padeciendo dudas profundas, pequeño siervo, que estás viendo qué hacer con tu cornamenta de doble filo. Sólo te obligamos a que tengas cuidado, que no mires a los perros a los ojos o a los dientes. Ya sabés lo que pasó. La curiosidad mató al ciervo.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Reencuentro. Compañeros de escuela habrían sido. Como siete años desde la última vez que se vieran. Al menos para uno de ellos, para el otro como catorce. Para el que pide perdón todo el tiempo pasaron catorce. Cada cosa que menciona lleva su respectivo pedido de perdón no explícito. Habla de su estado físico mirando al suelo, avergonzado, pide perdón. El hablar de su estado físico no es otra cosa que un pedido de perdón. Lo mismo con su cara, perdón, su carrera universitaria fallida, perdón, que tuvo una hija, perdón perdón perdón. Se llama Julieta. Después dice disculpame y se suena la nariz y está abatido. A la misma vez hace un esfuerzo enorme con todos sus músculos para verse relajado y feliz. El otro es aproximadamente elegante y hasta el momento no habló, está de lentes y lo mira con una sonrisa de ido. Permite que su amigo complete la confesión y entonces entra. Empieza un cuento interminable de su religión nueva, empieza a evangelizar a su amigo con fábulas. Lo agarra del brazo y usa palabras clave. El otro en un principio no logra desentenderse, se hace el interesado. Pero su espanto crece y es necesario escapar: suena su nariz violentamente y retrocede. Larga una despedida a los gritos. Perdón perdón perdón pero hay que irse ya. Huye con un caminar desesperado. Mientras se aleja el religioso le repite que está dejando que el mundo lo coma. Estás dejando que el mundo te coma.

viernes, 3 de agosto de 2007

Parecía que íbamos a tener que esperar mucho más. El clima era adverso, vi que una mujer en medio del frío iba perdiendo el gesto actoral, se acercaba al punto de la mirada del perro que enfoca en la comida de los humanos. A unos pocos metros un malentendido ajeno, un papeleo erróneo.
Los perros miran la comida fijamente, babean, tragan, no pierden de vista, se acomodan en el lugar perfeccionando su pose, están ahí sentados conteniéndose y uno les habla, les dice que no, les explica, pero los perros no van a modificar el absoluto registro que tienen sobre la comida, babean como perros. Cuando se ven cosas así en caras humanas es mejor. La mujer entraba y salía de su trance, era importante mantener el decoro porque sino podía llegar a parecer un perro maquillado y con aros mirando la puerta por donde iba a volver el hombre con la solución. Después vi otro perro, de campera blanca. Después yo también me estaba volviendo perro. Pero entró una mujer vieja y con una confusión casi demencial, nos hacía preguntas a la masa de perros en general acerca de cómo debía proceder, qué número sacaba y si estaba en el lugar correcto. La mujer loca daba pasos al azar, como el vuelo de esas moscas atontadas que forman una nube, era el movimiento de una mosca pero en menos dimensiones. De alguna forma se me estaba acercando y la mujer perro original justo al lado mío me mira y me dice muy naturalmente que le explique a la loca de dónde tiene que sacar el número, decile que es ahí, como si yo cumpliera un obvio rol de intermediario. Ahí noté que muchos de los perros habíamos vuelto a ser personas otra vez.

sábado, 14 de julio de 2007

En feliz conversación tomó el mando y sacudió a todos con larga frase casi discurso medio enloquecido prácticamente opinión completa y jugada que una vez dicha se le hizo irreconocible porque nada así podría gestarse en su mente propia y nada así podría haber sido robado o memorizado o tenido seriamente en cuenta por su decisión propia y sin embargo había llegado al medio de algo de origen incierto pero que al final le pertenecía y debía hacerse cargo y entonces después de esa toma de conciencia no llegada a término hubo un intento de acomodo explicativo que fue torpe hecho de cosas prematuras mientras pensarías que cuándo iban a ir a exorcizarte porque era urgente que fueran a exorcizarte y así todo se entendería como una cuestión sobrenatural y se evitaría tu paso por una nueva oleada de toma de conciencia enteramente despiadada esta vez que llegaría a dejarte la idea de que alguien ahí se estaba dando cuenta de toda la sutileza psicológica molesta que te acontecía y entonces ya ni siquiera habría intimidad en la sensación. Además siempre teniendo en mente cómo creés que funciona el largo plazo de muchos de estos pequeños malos momentos unidos potenciándose, y que son pocas las cosas realmente terapéuticas que existen.

martes, 10 de julio de 2007

Habla de que no le mintió aunque podría haberlo hecho, si le mentía estaba más que bien, era lo mínimo que podía hacer y de que podría haber sido mucho peor. Habla con su cara de persona pelirroja, con su voz de pájaro humano. Hay más gente ahí que es como que escucha. Gente que hace cosas nerviosas con las manos para poder mantener expresión de confidente. Igual se le salen asentimientos con una energía de querer tomar la palabra, medio convulsivos. Pero voz de pájaro es algo tremendo. Hay una risa y después yo creí que iba a poder hablar convulsión pero sólo llega a que le pasó algo así cuando cuando cuando nada porque pájaro aplastante todavía tiene mucho que decir y entonces convulsión se toca la nariz como último recurso humano de disimular hace un elegante acercamiento con su mano a su nariz y finge que era necesario que eso ocurriera, que una molestia tipo leve picazón estaba sucediéndole porque pájaro le arrebató el turno y pájaro yo no creo que se haya percatado de lo que significa que alguien se toque la nariz mientras entabla algo con alguien porque en caso de sí haberse habría cedido un poco porque aparentemente pájaro humano y convulsión son personajes amigos o al menos personajes falsos amigos y estas clases de relación se manejan con ciertas reglas tácitas que generalmente se cumplen. Pero no, tal vez pájaro sufra de una emoción demasiado grande incontenible, o habrá algún otro factor humano que haga que las reglas se rompan. Voz de pájaro sigue sin poder parar pero convulsión cambia la actitud, empieza a sincerarse, empieza a no mirar a los ojos. De manera que signifique pérdida de atención y no otra cosa suspende la mirada a los ojos y se fija distraídamente en los perros humanos que pasan, algunos apurados y otros no. Hay uno que va cantando.

jueves, 5 de julio de 2007

La perdiz es un ave que hace a la felicidad (II).

Y fueron felices

y comieron perdices

y luego lombrices

porque tan felices

fueron

que estaban como

ebrios

y por eso

comieron lombrices

y hubo una cuestión

digestiva

fea

- aves y bichos

nadando juntos

en caldo

estomacal

es algo

que hace mal -

muy fea

la cuestión

y entonces

fueron otros

a buscarlos

pero ya era tarde

y lo único que pudieron

fue sugerir

que esta gente

imprudente

había muerto

de felicidad.

jueves, 28 de junio de 2007

La perdiz es un ave que hace a la felicidad (I).

Al final

uno se termina

olvidando

de lo que dijo que no

se termina acostumbrando

a lo que dijo que jamás

se termina encariñando

con gente

necia

agresiva

carcomida

inexistente

termina

creyéndose lindo

termina

por dejarse estar

en una sensación

de estar

dejándose estar

todo el tiempo

en una sensación

dejada de estarse estar

que no termina

o pseudotermina

en situaciones

medio

desesperadas

que terminan

por haber sido

y estar siendo

y estar por ser

siempre

lo mismo.

Al final

uno

no puede evitar

ser siempre lo mismo

y por eso

se mete

en ciclos

que a

uno

lo hacen pasar

por

a lo sumo

cuatro o cinco

conclusiones

siempre lo mismo

una tras la otra

como los haces de fibras musculares circulares en el hidroesqueleto de una lombriz

las cuatro o cinco.

Uno cumple

su ciclo

de conclusiones

en períodos

de duración

variable

por ejemplo

once meses

y las

falencias

características

de la memoria

son la clave

de que

aun

así como

están las cosas

tengamos momentos

de felicidad.


jueves, 21 de junio de 2007

Mis manos son reptiles, pienso. Camino llevando un aparato difícil de explicar, pesa de manera tal que le hace algo doloroso y frío a mis falanges. Ya casi tengo escamas, pienso, en mis manos ectotérmicas. Cualidades del invierno. Los pies se vuelven objetos poco cómodos, independizados del resto. Igual conviene llevarlos. Lo mismo con las manos. Iba caminando con el aparato y pensando tanto. Freno para orientarme. Hay una señora que se cree que voy a estar ahí por mucho tiempo y aprovecha para querer conversar. Como preámbulo hace un suspiro que puede también interpretarse de otra forma, una señora que me espira su aliento viciado a la cara. Yo la miro y después huyo. La orientación habrá que resolverla sobre la marcha. La señora se iba a quejar por el clima, seguramente. Y yo no quiero escuchar más de su aliento, llevo un aparato y reptiles y no sé dónde estoy. Además la señora no quería escuchar de mi aliento, seguramente. Llevo reptiles, señora, y este aparato y la mente medio entregada a una obsesión que tengo que no es lo de las manos sino otra cosa. Yo traté de ser cordial y como respuesta a su preámbulo la miré a sus ojos y le dije con mi mirada todas las sensaciones por las que pasaba en ese momento, después huí. Y usted habrá entendido, seguramente. Porque sabemos lo bien que funcionan las comunicaciones de miradas y alientos viciados.

sábado, 16 de junio de 2007

Como tiene sangre verdadera porque come carne y no solamente vegetales va a jugar un partido al aire libre a una hora que el clima es pintorescamente adverso. A mí me parece perfecto. Que vaya y ponga toda su sangre en un partido en el aire libre de esta petroquímica ciudad. Que se aclimate a aquella sensación y que un poco le cueste y esto le sea placentero. Que alguien no involucrado tenga oportunidad de presenciar con orgullo esta expresión de vitalidad. Que se organice una seguidilla de asados en su honor sería perfecto. Que alguien no involucrado articule cosas sobre la vida salubre. Alguien que se vuelve salubre porque va a natación. Después se enchufa siete horas de rayo catódico idiota pero su cuerpo está en armonía salubre porque además de la natación adhiere durante doce segundos a alguna cuestión china milenaria. En lo personal a mí me gusta que la gente nade y juegue partidos y coma lechones, puedo llegar a deleitarme con cosas así en lo personal, las cuestiones chinas me encantan además, pero si al final a las personas les surge de las mismísimas entrañas un discurso del aire y la vida y lo torpe que sería dejarse estar en hábitos torpes y que les arruina la existencia estar rodeados de hábitos torpes que son una falta de respeto total a la vida de oler céspedes y pinos y ser capaz de soportar climas adversos con toda la sangre que fuera necesaria que va transcurriendo por sus sistemas circulatorios y llega a sus pulmones rosados que se llenan de qué cosa bastante turbia y poco vital para que puedan hablar. Eso me da ganas de pensar que hacen estas cosas sólo para acceder al discurso de la vida sana y que en realidad se sienten muy mal.

lunes, 11 de junio de 2007

Que no puede dormir y entonces se imagina colibríes para poder dormir, cosas lindas. Supongo que flores y estrellas y osos panda o polares también califican. Se extiende sobre el tema un rato más, habla de ser sensible, se jacta. Pero el problema es que aunque todo eso y por todo lo otro sigue sin poder dormir y fue a tres médicos que le recetaron cada uno su solución y tiene ahí tres cajas porque fue y adquirió cada una de las soluciones propuestas y me pregunta que ahora qué hace. No quiere ningún consejo, se sabe, solamente necesita desplegar las roturas de su vida que por lo tanto cierta plenitud tiene y al final es una maravilla que todo vaya como va pero es igual de terrible y doloroso. Yo constituyo la audiencia completa, soy lo mejor que pudiste encontrar y me da gracia que tuvieras la mala suerte de haberme encontrado a mí como lo mejor, algo tan berreta a tus fines. Y estando ahí casualmente me pasan muchas ocurrencias que no puedo compartir contigo porque vendrían a ser crueles, creo. Casi te digo que entonces que no duermas, no duermas nunca pero nunca pero nunca más.

miércoles, 6 de junio de 2007

El señor que es mi abuelo está senil. Hace siete ocho nueve años que no puede caminar, su vida es estar recostado semidormido escuchando radio, semimuerto. A veces se despierta creativo. Me cuenta lo que dijeron en las noticias, que encontraron petróleo en méjico y bush ya mismo está invadiendo. Encontraron muchísimo petróleo, una cantidad inconcebible de petróleo. Mi abuelo frunce su cara para demostrarme que es una magnitud que no puede ser. Busca palabras pero no las hay y entonces se frunce más y más hasta que yo también empiezo a fruncirme, lo que significa que entendí. Podemos seguir hablando del petróleo en méjico, debemos seguir, porque es un tema que nos concierne. Las repercusiones. Podemos imaginarnos un poco qué va a pasar. Sale el tema del agua, suspendemos el petróleo por el agua. Yo quiero volver al petróleo, a méjico. Pero el fluido ganador es el agua, después el té con leche, después se pone a cantar. Hay unas pastillas ahí dando vueltas, una rosa y una blanca, y el vaso de agua. Él canta y deforma la letra que da gusto. Amaga con las pastillas, quiere agarrar el vaso o no. Quiere tomarse una pastilla o no. Entra en la paranoia de si ya tomó las pastillas, nervios, perdió las pastillas o no, entra en un delirio que va mucho más allá de méjico, violento, ahora estamos en una oficina y el locutor que él odia está ahí en la oficina, atrás, nos molesta. Yo trato de volver al petróleo, pero ya es tarde. Estamos en la oficina y el locutor que odiamos empieza a robarse cosas, los objetos más importantes. Hay que agarrar todo lo que podamos, las pastillas, tengamos las cosas bien fuerte en nuestras manos y conviene fruncir la cara. Estamos perdidos porque ya se robó las pastillas y no hay nada que podamos hacer. Una rosa y una blanca. Después entra mi abuela y con sólo su gesto rompe el clima, nos semiduerme, nos semimata. Me saca de la oficina, hay que leer el diario, unos números, hay que ver si algunas cosas están vencidas. Y hay que protegerse muchísimo del frío.

jueves, 31 de mayo de 2007

La rubia se subió a la silla para bailar con toda plenitud. Se empezó a mover como diciendo cosas. Su estilo era desprolijo en la medida justa, era lo que todos querían ver. Muy segura de sí la rubia bailando en su silla. No le era un problema tener que estar pendiente de no incrustarse una lámpara en la jeta.

sábado, 26 de mayo de 2007

Sería la segunda o la tercera o la cuarta o la quinta clase que teníamos con este señor, no más. Y si es más no importa, esto es medio irrelevante. Un señor que nos caía bien. Nos daba una materia que nos caía bien. En unos horarios y días que nos caían terriblemente mal pero al final terminaba por lograrse una sensación de irrealidad para nada despreciable. La mañana de un sábado, por ejemplo, en una institución casi vacía.

Entonces este señor esa vez borraba el pizarrón en silencio, un silencio relajado, murmullo de fondo. Yo enfoqué en el señor y su manera de borrar el pizarrón. Paz interior pura que devino en otra cosa, algo bizarro. Se le iba formando una nube de polvillo de tiza, una nube enorme envolvente, supongamos que había rayos de sol y hacían su efecto. Yo miraba al señor metido en esta cuestión densa luminosa, miraba cómo su brazo se movía borrando y miraba su cara. Bastante inexpresiva pero algo había, como una lectura de mente empecé a efectuarle. De repente la situación era muy cómica, y casi nadie lo había notado. Estaba alguien inmerso en nube de polvillo, y parecía debatirse entre un par de sensaciones. De sobrenaturalidad por ejemplo, y de algo en relación a un sentido del humor particular, capaz. Que encima después se detuvo en actitud contemplativa en su nube y dijo algo como

- Lo que pasa es que yo antes tomaba merca.

martes, 22 de mayo de 2007

Receta.

Encender la hornalla, poner agua en recipiente y colocar de manera que se caliente, que alcance ebullición.

Salar.

Agregar ñoquis y fideos a la vez.

Preparar un plato transparente con trozos de manteca a punto heladera recién, y un poco de queso en rayas o esferas sumamente pequeñas.

Que pase un poco de tiempo.

Notar el error de haber agregado ñoquis y fideos a la vez.

Notar que no fue un buen día, no.

Que pase un poco más de tiempo.

Ver cómo los ñoquis se van disolviendo, sentir el desfasaje de las pastas, sentir ansiedad.

Prematuramente -al menos en un sentido- dar por concluida la cocción, pasar la mezcla obtenida al plato transparente.

Mezclar más, agregar queso nuevamente y seguir mezclando más.

Que la manteca se derrita e intente una unión, una síntesis, con la porción líquida de lo que antes fuera ñoqui.

Comer y no encontrar propiedades emergentes, encontrar que se trata justo de lo que uno esperaba y nada más.

viernes, 18 de mayo de 2007

El hombre buenísimo.

Llamaron al hombre buenísimo para que arreglara la heladera.

Él llegó con ruido, él hace un uso particular de su capacidad vocal. En vez de hablar grita. Pero de manera que queda aproximadamente agradable, no sé cómo lo logra. Él va alegre por la vida, pareciera.

Revisa la heladera, habrá quien insinúe que con poco esmero.

Después sin rodeos dice algo de

- 520 pesos.

Pero que encima el arreglo sería de éxito dudoso. Se decide entonces que no, que por el momento la dejamos así, todavía funciona aunque tenga ese iceberg ahí creciente y crujiente por las noches. El hombre se pone los lentes oscuros y se va tan alegre, su caminar es una danza.

Otro día se le comenta la visita a persona que había recomendado al personaje. Y resulta que las descripciones del señor coinciden sólo en un veinte por ciento.

Qué habrá pasado, cómo es que llegó un hombre buenísimo impostor.

Todavía no lo sabemos.

lunes, 14 de mayo de 2007

A alguien le pregunté que por qué tenía arremangada una sola manga del pulóver, una arremangada todo el tiempo y la otra no, y me dijo que es que el pulóver le quedaba chico y me explicó algo de la física de los pulóveres que quedan chicos y que no se arremangaba las dos para no quedar ridículo.

jueves, 10 de mayo de 2007

Lo que pasó en el hospital.

Esto me lo contó la prima de una chica.

Esta prima de una chica aparentemente se esmeraba en ser buena persona y por eso solía ir al hospital a donar su sangre de buena persona que tan bien haría a otros.

Una de las veces que fue estaba haciendo la dieta de la luna, que tenemos entendido es no comer una vez por semana. Ella eligió ir al día siguiente del de no haber comido nada.

A pesar de esto último todo estaba saliendo bien, su sangre se iba acumulando dócilmente y sólo dejó de hacerlo cuando algún aparato o persona adiestrada señaló que la recolección había llegado a feliz término. Entonces la prima se dispuso a irse y seguramente hablaba, hablaba y gesticulaba todo el tiempo, seguramente.

Pero después se desmayó.

Y en este momento es cuando alguna persona adiestrada intenta reanimar a la joven prima. Otra persona adiestrada manotea una planilla que tenía el nombre de la joven prima, pero se equivoca y agarra la de una tal Luisa que estaba esperando su turno para donar sangre ahí muy cerca en sala contigua.

Entonces las dos personas adiestradas empiezan a gritar

- ¡Luisa! ¡Luisita!

Esto lo escucha la joven prima que estaba empezando a volver en sí y también lo escucha la Luisa verdadera que acude con ímpetu, con su cuerpo lleno de sangre servicial, llega y ve a la prima ahí tirada y pregunta muy preocupada

- ¿A esta chica le tengo que donar sangre?

Yo no sé, creería Luisa que donar sangre es algo así como en tiempo real.

lunes, 7 de mayo de 2007

El cara de nada en un momento que no daba.

Ibas en una bicicleta en una calle céntrica en un horario pico.

Llegaste a la esquina y quedaste entre auto que quería doblar y atrás tuyo colectivo grandísimo y tan macizo y denso que te podría aplastar como quien pisa bacterias al caminar.

A pesar de todo seguías avanzando a velocidad mínima pero constante, no te percatarías del peligro. En el auto que quería doblar la señora al volante no entendía qué pasaba, no comprendía tu accionar, te miraba preocupada más allá de la situación. Tu cara de nada en absoluto le decía que estabas viviendo una realidad que no era la conveniente en ese momento. Lástima sintió la señora, no indignación. Maniobró como para no atropellarte, esquivó tu avance sin sentido y siguió, y vos como si absolutamente nada. Inmune también al colectivo y a las miradas de las gentes que andábamos casualmente por ahí y dadas las circunstancias te interrogábamos o alertábamos o insultábamos en nuestras mentes.

jueves, 3 de mayo de 2007

Superhéroe de supermercado.

En la fila para el pesaje de vegetales era el turno de una niña tímida y yo diría que sensible a mucho. Se le notaba la dificultad para con el mundo.

En eso una señora de maquillaje imperdonable se acerca al encargado del pesaje, le dice algo con semblante de preocupación o martirio y el encargado muy comprensivo toma la bolsa de vegetales de la señora y la coloca sobre la balanza.

Pero hay un superhéroe en el supermercado que tiene la situación vigilada. Un tipo de traje y corbata y cansancio que acude al llamado mudo de la niña.

Sin decir palabra se dirige a la balanza, saca los vegetales de la señora y se los entrega, toma los vegetales de la niña y los deposita sobre el aparato.

Sin decir palabra desaparece por entre las góndolas.

lunes, 30 de abril de 2007

Mi dentista.

Mi dentista es una persona común aunque tiene eso de imitar sutilmente con la voz el ruido de cuando mueve la silla en la que uno yace para que él intervenga. Acciona los mecanismos eléctricos para inclinar o subir la silla y en un volumen muy bajo deforma la voz e imita.

Es tan buena su imitación que al principio uno cree que sólo está escuchando el correcto funcionar de la máquina. Pero no, con algunas sesiones más uno nota que hay algo raro.

Una cosa así podría alimentar el temor de uno a que, se me ocurre, el dentista persona común enloquezca súbitamente y con sus utensilios lleve a cabo una minuciosa, prolija tortura.

Por ejemplo, que con el torno nos haga dibujos en el paladar.

lunes, 23 de abril de 2007

Niños.

Había un niño que acomodaba hormigas en un papel y después lo prendía fuego al papel.

También derretía pequeños objetos plásticos con la sola herramienta del velador de su habitación.

En una tarde de juegos hubo que llamar a los bomberos.

Pero esa vez tenía cómplices el niño.

sábado, 14 de abril de 2007

La tía de una amiga mía hace lo siguiente. Antes de ir a hacer las compras llama por teléfono a su madre y le pregunta qué necesita. Toma nota. Va a hacer las compras, adquiere cosas para ella y para su madre. Después se sube a un colectivo que la llevará a su hogar. Este colectivo además pasa justo por en frente del hogar de su madre. Entonces la tía de mi amiga va muy atenta durante el trayecto. Cuando llega el momento abre una ventanilla y arroja el paquete correspondiente a su madre que espera pacientemente en la puerta. Abre la ventanilla y con el colectivo en movimiento arroja, por ejemplo, un pollo. La madre lo ataja. Le ha pasado de necesitar ayuda y tener que pedir amablemente a alguien que le abra la ventanilla por favor.


domingo, 1 de abril de 2007

El regulador de aplausos.

Es un espectador sentado a la mesa más conveniente para apreciar lo que se sucede en el escenario de virtuosos músicos de jazz y, lo más importante, es quien empieza los aplausos a los solos virtuosísticos de virtuosos músicos de jazz y considerable parte de la audiencia se suma a tal manifestación de sentirse gratificado que tiene la particularidad creo yo de no ocurrir al final de una obra sino durante y que por lo tanto se hace necesario que entre el público contemos con un espectador lo suficientemente seguro de sí y lo suficientemente convencido de cuándo debe haber aplauso y cuándo puede no haberlo.

Se lo ve a este espectador comiendo una picada junto a otros espectadores que lucen como potenciales reguladores de aplausos. Yo supongo un tema de jerarquías en esto.

También es este espectador quien regula las miradas de indignación hacia la mesa de un par de chicas alocadas que ríen como si no entendieran nada como si no estuvieran escuchando ni la cuarta parte de lo que ahí puede claramente escucharse como si todas esas notas fueran sólo todas esas notas y no formaran el sublime conjunto preciso espontáneo o no pero que hay que ser demasiado tosco para no dejarse seducir por, hay que padecer una completa brutalidad para no.

El regulador de aplausos entonces regula aplausos y miradas y sus amigos potenciales reguladores saben muy bien qué hacer, aplauden y miran a tiempo y confirman así la condición de regulador de, en este caso, un tipo de camisa amarillo pato.