jueves, 28 de junio de 2007

La perdiz es un ave que hace a la felicidad (I).

Al final

uno se termina

olvidando

de lo que dijo que no

se termina acostumbrando

a lo que dijo que jamás

se termina encariñando

con gente

necia

agresiva

carcomida

inexistente

termina

creyéndose lindo

termina

por dejarse estar

en una sensación

de estar

dejándose estar

todo el tiempo

en una sensación

dejada de estarse estar

que no termina

o pseudotermina

en situaciones

medio

desesperadas

que terminan

por haber sido

y estar siendo

y estar por ser

siempre

lo mismo.

Al final

uno

no puede evitar

ser siempre lo mismo

y por eso

se mete

en ciclos

que a

uno

lo hacen pasar

por

a lo sumo

cuatro o cinco

conclusiones

siempre lo mismo

una tras la otra

como los haces de fibras musculares circulares en el hidroesqueleto de una lombriz

las cuatro o cinco.

Uno cumple

su ciclo

de conclusiones

en períodos

de duración

variable

por ejemplo

once meses

y las

falencias

características

de la memoria

son la clave

de que

aun

así como

están las cosas

tengamos momentos

de felicidad.


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