martes, 15 de enero de 2008

Ella me estaba contando su mejor anécdota del fin de semana. Era, por supuesto, una historia problemática. Acto seguido se le va el habla a la zona de decir que tiene 45 años. Yo pienso que está bien, que es exactamente lo que aparenta. No hay un dejo de neurosis en la mención de su edad y esto es sorprendente. Aunque después hable de todas las cirugías estéticas que necesita yo lo interpreto como un intento de comentario gracioso y nada más. Sigue narrando, ahora que tomaba sol y en eso pasa un negro
- Jamás vi un negro tan negro como ese.
Y dice que se sonrió, porque
- Este debe pensar que estamos todos chiflados, que nos ponemos al sol para quemarnos la piel, para quedar negros.
Después se pregunta si ellos se tirarán al sol así como nosotros, si ellos irán poniéndose más negros. Y se ríe porque se da cuenta de la seriedad con que se está tomando esta duda acerca de ellos. Yo también me río. Se desvía, ahora sin notarlo sube un poco la voz y se le hace ese quiebre gallinezco. Está hablando de gente honrada, de injusticias. La gente honrada no debería sentirse desprotegida, cuenta que fue a la comisaría y la pasó mal, vio cosas, un hombre loco que decía que iba a matar a la mujer, ella los había visto hablando minutos antes en la vereda, al hombre y a la mujer en cuestión con un bebé en brazos, que lo acompañaran porque podía llegar a hacer cualquier cosa, la mataba, rogando que lo acompañaran a donde fuera que debía ir y había una señora y una chica a las que habían robado, gente honrada
- Yo sé lo que sentían, a mí me pasó algo así.
Y narra aquel capítulo triste.
Cuando hablo yo a ella se le escapa una mímica, mueve los labios como queriendo decir mi frase. Sería esa manía de asentir cuando el otro habla para darle una sensación de comodidad, pienso, que devino en algo más rebuscado. Ella quiere que yo esté cómoda, desde algún lugar recóndito de su alma ella quiere que yo esté cómoda y hace esa mímica siniestra que me acelera las frases. Yo pienso que sí, que está chiflada.

jueves, 3 de enero de 2008

Fotocopia de foto perro dorado perdido sharp pei. Se gratificará. Fotocopia de foto es muy triste, el dorado se ve gris oscuro, el animal no se entiende. Responde al nombre de. Número de teléfono. Sharp pei animal triste. Dónde estará, su familia lo busca. Los perros tienen eso de entrar en las familias y ser hermanos, hijos, primos de personas. Genealogía enferma. Pobre sharp pei que se perdió el 24 a la noche y su buena familia lo busca. Tan dorado y perdido el sharp pei, entre la pirotecnia y la gente reunida en casas y todo ese delirio. Niños gritando. Se ponen frenéticos los niños y suenan atacados, les gusta gritar y espantan a los sharp peis. De los niños perdidos te ponen una fotito en televisión, me acuerdo, siempre están sonrientes. Siempre efímeras sus apariciones, casi una estrategia subliminal, llegué a pensar. Por la radio te describen cómo vestían la última vez. Y en las facturas del gas o de esa índole la fotito milimétrica y toda atrofiada del niño sonriente, la cara no se entiende. Se sabe que es un niño y que está perdido desde cuándo. Cuando un niño se pierde en la playa se hace eso de ir aplaudiendo. La primera vez que vi eso me dio miedo. Pero lo que tienen estos casos es que terminan bien, se sabe que el niño encontrará a sus padres porque están en una playa, están de vacaciones y el niño se perdió sólo porque hubo alguna distracción. Casi siempre terminan bien.