jueves, 24 de julio de 2008


Tenía que ir a comprar pilas, tipo de actividad que lo perturba de una manera tan sutil que se siente mal y no sabe por qué, se siente agobiado y afloran sus problemas profundos, filosóficos, si no habla aparenta una tristeza femenina. No es del todo intolerable cuando está así, es en realidad un entretenimiento gratuito que me olvido que existe de tan leve tan casi inapreciable su condición de entretenimiento pero por otro lado bien patente, como alguien con un rayón violeta dibujado en la frente, hecho con fibra. Yo despliego mi maldad siempre que puedo, él lo sabe y por supuesto nunca hablamos de eso, él es de pocas palabras, y de estas pocas palabras que es hay algunas cuyo patrón de repetición creo que estoy cerca de tener absoluta comprensión. Voy y le doy a entender que yo podría ir a comprar las pilas si él quisiera, hago de la compra de las pilas el asunto más menor que jamás haya existido, y tengo razón, aparento una seguridad masculina, una despreocupación, él en severo conflicto consigo mismo, podríamos estar durante semanas así, incluso podríamos cambiar de rol en una maniobra sigilosa y perfecta. Me encantaría que eso pasara, una inversión, si cuando discuto puedo defender cualquier cosa, puedo ser cualquiera de las partes, lo más sincero es ser ninguna en mi caso. No sé cómo funciona para el resto de la gente pero yo sé que me es imposible tomar partido por nada, hablo de tener una convicción real, mis decisiones tienen más que ver con detalles, solamente entro en discusiones porque a veces me da una vitalidad o me permite decir palabras que quiero o puedo desplegar mi maldad. Envidio un poco que él sea tan romántico, creo que sufre pero lleva una existencia menos opaca que la mía, ir a comprar pilas es una aventura. Cómo puede ser que ir a comprar pilas sea una aventura, no puedo imaginarme ser él en medio de sus melancolías, sus brotes verborrágicos, sus crisis de toda clase. Quiero ser él pero enseguida ya no, hay tedio en ser uno y en pasar a ser otras personas también debe haberlo, hay tedio acá y en el resto del universo.

miércoles, 9 de julio de 2008

Ratman pisa a un gato. Va en su camioneta de luces rojas y azules, al principio no sabemos de qué se trata, los patrulleros no tienen luz roja, las ambulancias no tienen luz azul. Yo vi pasar la camioneta de luz bicolor y leí ratman, con mucha subjetividad habré hecho esta lectura porque todo fue tan rápido, me di vuelta para no tener que ver el accidente fatal que no llegó a concretarse. A mi entender el animal dudó y esto le costó una maniobra errónea aunque se trataba de un gato, criatura urbana si las hay, criatura con tanta calle y agilidad. También por un momento me pareció un suicidio, hubo una decisión de cruzar cuando ratman ya estaba bastante avanzado en la cuadra, fue casi a su encuentro. Igual después la duda, como la reacción torpe de dos personas tratando de esquivarse, eligiendo mal derecha o izquierda, yo vi algo de esto en el proceder del gato, eso o un arrepentimiento a último momento. Después pensé que era una complejidad entre ratman y el gato, cuestión oscura que jamás llegaría a entender desde mi simple posición de testigo audiovisual, pero el animal sobrevivió. Hará un par de meses ese otro gato cayendo desde un segundo piso o más también sobrevivió. Sobrevivieron los dos de manera muy evidente, corriendo como atletas al instante inmediato de haber podido morir, víctimas dándose a la fuga. Ratman con las luces rojas y azules prendidas, en esa misma esquina hacía unos días habían tratado de raptar a una mujer. Caminábamos entonces por una versión medio mala de ciudad gótica con una cumbia sonando de fondo.

jueves, 3 de julio de 2008

Te explico, es uno morocho, alto, cara con algún tipo de aplastamiento vertical o concentración de órganos de los sentidos en un espacio reducido, como que hay lugar para un ojo más, la mirada es entre desinteresada y narcotizada, rubio, te lo cruzabas en un polirrubro y lo saludabas y él muy tímidamente respondía, de voz casi inaudible, hará un par de años de esto, después te mudaste, cuando lo volví a ver había sufrido un viraje de aspecto, parecía haberse fusionado con un oriental y andaba menos preocupado, con menos de esas tensiones de la gente tímida, desde entonces llegué a conocerlo más, porque me lo cruzaba por entre mi gente allegada, bastante inaudible seguía pero se aprende a hacer foco en lo que te dice y este es un momento cumbre de conocer a este personaje, cuando descubrís que habla como un entendido, como un superado, pero modesto, sabe cosas, nos hicimos amigos entonces, circunstanciales, amigos extraños, confidentes, me enteré de sus angustias más profundos, filosóficas, y también de detalles frívolos, tenía serios problemas vocacionales, universitario, pelirrojo, me acuerdo de una cuestión que le trababa la existencia, un final al que no podía anotarse desde su pc y no quería ir a hablar con quien correspondiera, estaba en regla de cursada y todo pero había mal proceder informático, la máquina no lo dejaba anotarse y se la pasaba en un estado de decadencia, de adicción a internet, esto era típico, complicaciones de esa índole, y de una decadencia extrema pasaba a un orgullo que no te imaginás, en ciertos rubros más que en otros, de la decadencia al orgullo y viceversa todo el tiempo, siempre me dio una simpatía eso, siempre me gustó su fealdad, las pausas que hace cuando habla y pone una cara especial de buscar la manera de explicarse, no sabés lo bien que se comporta cuando le contás tus propios conflictos, tiene el ego apaciguado, no larga los retruques típicos competitivos, a ver quién sufre más, a ver quién lleva la vida más plena, bueno, ese, ese personaje, algo pasaba con ese personaje que tenía que explicarte, algo pasaba y ahora no me acuerdo qué.