domingo, 31 de agosto de 2008


Ayer un personaje nuevo llegó a setear unas maquinarias. Hubo paz interior en su gesto único, en su saludo, una paz interior que perturbó a todos los presentes: un no estresado visitando un mundo circunstancial de estresados, de inmediato le comprás a su no estrés y te avergonzás de tu estrés individual, también del global. Este fenómeno podría ocurrir exactamente al verrés, como podría no darse. El personaje con sus ropas correctas, mal gusto correcto, se acerca al aparato digital y lo setea sin esfuerzo, sin necesidad de hacer foco. Explica cómo elegir el día, lunes martes miércoles jueves viernes, lo deja en viernes
- hoy no es viernes
- ah… las ganas que tengo de que sea viernes
sin estrés lo dice, sin miseria. Él quiere que sea viernes y yo no le creo, sé que le da exactamente lo mismo que sea lunes, viernes, septiembre, nada, que hoy sea nada: un no estresado visitando un mundo circunstancial de estresados, de inmediato le compra al estrés global, también a los particulares, le incomoda su no estrés propio. Me voy enterando de cosas, este personaje es el constructor de las maquinarias que ahora setea con soltura. Nos explica lo importante con simpleza, no se nota que está enseñándonos, habla de física pero no lo aparenta. Miro algo en sus ropas correctas, la manera en que las mangas del pulóver se unen al resto de la prenda, algo que ya vi antes, algo que es magia. No hay costuras sino un tejido distinto, un trenzado sutil sumamente estético que hace que las mangas estén en su lugar formando casi una pieza única con el resto. Eso es magia, mi ignorancia con respecto a la confección de indumentarias hace que ese pulóver sea mágico. La magia existe y no es magia en realidad, es ignorancia. Eso es magia y no es magia un conejo saliendo de una galera. Un conejo saliendo de una galera es corrupción.

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