miércoles, 15 de octubre de 2008


El presidente habla y yo de todo lo que dice entiendo una sola palabra. Monopolio. No pienso en el concepto, me quedo solamente con los sonidos, el vocablo. Monopolio. Es lo último que dice el presidente antes de ceder el micrófono a un personaje de voz grave que más tarde retomaría el tema monopolio, pero eso en otro escenario, tomaría un gin tonic y retomaría el tema monopolio sentado a una mesa servida con unas pizzas por demás excéntricas, en la vereda, un vidrio separaba nuestro sector externo del sector interno que yo sentía particularmente ajeno, y a través de ese vidrio vi reír al presidente y vi que cuando reía el presidente también reían sus compañeros de mesa, que estaban verdosos o azulados según algo de la iluminación. Al presidente se le notaba un estrabismo feroz.
-Presidente es un apodo que le puse ayer
dice voz grave sin jactancia casi. Hay oscuridad en voz grave pero también hay claridad. Oscuridad cuando llega a un evento con otros dos señores, bien encamperados todos, llega a un evento de música con el presidente y otro más de la índole correcta. Después el presidente bailaría alocado y encamperado aun. Después le darían el micrófono. Hay claridad en voz grave cuando alguien habla de hacer bajar al presidente, bajar o tal vez volver era más bien la palabra, volver. Quiere darle una de las pastillas que él toma a ver si lo hacen bajar, volver. Es gracioso, el presidente ríe a través del vidrio y mira en direcciones estrábicas mientras afuera se habla de hacerlo bajar o volver. En ese momento voz grave tiene claridad. También la tiene cuando dice
-No tiene algo bravo, tiene algo bravísimo.

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