sábado, 4 de abril de 2009


Te estuve siguiendo. Fueron un par de cuadras, no mucho más. Vi una persona que eras vos y empecé a seguirte en un acto impulsivo, espontáneo, en un acto energético histérico en una atmósfera de humedad y calor agobiante. Tu caminar tiene una asimetría leve de renguera, pude cerciorarme, y una velocidad difícil de alcanzar. Podés sostener la mirada vertiginosamente, buscabas algo con esa mirada sostenida, decisiva, buscabas algo en el centro de la ciudad en calle alsina y después soler y después belgrano, que es donde dejé de seguirte porque estaría volviendo sobre mis pasos, porque o sea estabas dando la vuelta a la manzana porque buscabas un lugar en particular en el centro de esta ciudad triste y en belgrano dejé de seguirte. Sonreías, no sé si es que pude ver que sonreías o lo asumí y en este caso de haberlo asumido creo que estaría bien porque el estado básico de tu cara es de sonrisa, tu sonrisa llega a parecer un deporte, un entrenamiento hecho muy a conciencia, un trabajo muscular sutil, eficiente, siempre en su máximo esplendor pero en búsqueda constante de una manera nueva de expandirse. Después te fuiste por belgrano y yo me convencí de ir por soler, fueron un par de cuadras muy intensas, tengo plena seguridad de que el corazón me latía, y todo terminó cuando la racionalidad se abrió paso para guiarme en mi camino. Ahora le pago a una persona para hablarle. En mis fantasías la gente hace silencio para que yo me exprese y después me responden lo que yo quiero, así está fácil. La realidad va muchísimo peor, y entonces le pago a una persona para que haga silencio y yo me expreso y sus respuestas en cambio son bastante jodidas, crueles y humillantes y de una agudeza que implica unos cálculos densos, una frialdad casi genial, y es increíble cómo al cabo de un lapso de tiempo del tipo de 48 horas tiene lugar un fenómeno mental repentino que divide en un antes y un después y empiezo a pensar con un optimismo ridículo que sé algo más de mí y que seguirte de esa forma no es nada descabellado, no es nada anormal.

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