sábado, 4 de julio de 2009


La primera vez que los dos individuos en una misma bicicleta pasaron por mi izquierda a mayor velocidad que la que llevaba mi propia bicicleta mientras hacían con sus voces ruidos de carrera de autos me hice la indiferente. Después fueron más lento y me resultó inevitable alcanzarlos y dejarlos atrás. Ellos reaccionaron con un acelere virtuosístico y me pasaron haciendo con sus voces ruidos de carrera de autos, y me hice la indiferente. Aminoraron y en el semáforo nos reencontramos y tardaron en arrancar por cuestiones técnicas y gané entonces la primera posición sin proponérmelo casi en realidad con una leve proposición de mi parte a participar con sólo una insinuación de que quería jugar esa carrera y con una tenue desviación de mi concentración puesta ahora en cierta proporción en que estaba ganando y en que se avecinaban los ruidos de carrera de autos hechos impecablemente con voces humanas de dos individuos en una misma bicicleta se avecinaban cada vez más vecinamente cada vez más cerca al lado ahora los ruidos de perfecta carrera el sol y el viento en la cara y las manos la indiferencia sí o no me pasan indiferencia sí o no me pasan o no sí o no sí o no un semáforo de nuevo sí o no sí o no no? pero sí me freno sí y sí me pasan sí pero esta vez río sí río mucho con los ruidos río sí y los miro y miro para arriba el cielo que está tan revuelto que soy feliz y ellos ejecutan sus ruidos de mejor y mejor manera y ríen y ríen y no frenan en el semáforo y se alejan ampliamente de mí y antes de desaparecer en la otra esquina me saludan.

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